lunes, 15 de febrero de 2010

EL DESEO ERÓTICO COMO SALVACIÓN





Philip Roth vuelve a cumplir la cita anual con sus lectores. Esta vez con La Humillación (Mondadori) donde continúa dando cuenta de las pasiones, incertidumbres, decepciones y temores que cercan a un hombre mayor de 60 años. Sobre todo de las rondas de la muerte. Y, de nuevo, a través de la historia de un derrumbamiento personal que encuentra en el deseo su salvación. El momento de ese resquebrajamiento es lo que hoy adelanta Babelia en exclusiva y que se puede leer en ELPAÍS.com. Una novela que ha suscitado todo tipo de críticas en Estados Unidos. Adelanto de la novela 'La humillación', de Philip Roth

La Humillación, que llegará a las librerías españolas este viernes, es el trigésimo libro de uno de los escritores estadounidenses fundamentales desde la segunda mitad del siglo XX. Esta vez, Roth (Newark, New Jersey, 1933) narra la pérdida de magia que siente Simon Axler, un actor mayor, en el escenario, su descenso anímico y profesional en espiral y su reencuentro con las ganas de vivir que resultan ser un espejismo. El motivo: conoce a una mujer joven y lesbiana que él intenta seducir, sólo que aquello que al principio pudo ser una motivación deriva en...

La sombra de la muerte planea sobre esta historia junto a aspectos vitales como la ilusión, el éxito, la caída, el sexo, el deseo erótico, la reputación y cuanto sentimiento y deseo ha acompañado a Axler, que desde los cuatro años "tuvo la sensación de que se hallaba en una representación teatral". Y ahora en su ocaso logra ver la verdad.

Philip Roth, autor de libros como Indignación, Pastoral americana y El lamento de Portnoy, invita a reflexionar en su nueva novela sobre algunas ideas preconcebidas y echa por tierra algunas sobre el origen de la imagen y el talento, como un pasaje del capítulo que hoy avanza ELPAÍS.com: "En el pasado, durante su actuación no pensaba en nada. Lo que hacía bien lo hacía por instinto. Ahora pensaba en todo, y así mataba cuanto era espontáneo y vital, trataba de controlarlo con el pensamiento, y lo que hacía en cambio era destruirlo".